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23.3.09

American Gangster

Cuando yo mande, legalizaré las drogas. No es que me gusten, y he visto todas las cosas malas que les hacen las drogas a la gente que las toma, desde los fétidos alientos de las fumadoras de cigarrillos mentolados a las caras de los desdentados zombies en chandal que pasean sus monos por los callejones, pero es que ahora que son ilegales se venden igualmente y me da rabia que los narcotraficantes se estén forrando a costa de la salud de un montón de gente.
Si no podemos impedir que se comercie con droga, al menos que los beneficios sean para todos. Me refiero a que unas drogas legales igual de caras podrían estar cargaditas de impuestos y por el mismo precio los drogatas en lugar de estar finanzando criminales estarían arreglando la educación pública, la sanidad o los programas de TVE, y todavía sobraría dinero para hacer campañas contra la drogadicción. Quizá incluso habría menos drogadictos, quién sabe, lo que sí que es seguro es que podríamos sentirnos orgullosos de dejar que cada cual se mate a su manera.
Pero hoy en día, tal y como está montado el sistema, los valientes representantes de las fuerzas del orden se pueden sacar más pasta aceptando sobornos de narcotraficantes que encarcelándolos, y es una pena.

En esta peli sale el Russell Crowe interpretando el papel de un poli que no, que ante un dilema así prefiere ser pobre pero honrado. Ya ves tú. Supongo que la Guardia Civil y los Mossos d'Esquadra deben ser todos como él, pero en la peli se hace raro.

Por otro lado, el jefe de los narcotraficantes es el Denzel Washington, pero desprende tanto carisma que parece Barack Obama. Habla tan bien y viste tan elegante y es tan joven y tan guapo y tan negro que casi dan ganas de inyectarse heroína en todas las venas de los brazos y los pies para que le vaya bien el negocio.

Así en confianza, aunque sea de Ridley Scott a esta peli parece que le cuesta un poco arrancar, y dura dos horas y media, y a ratos decae el ritmo, pero igualmente mola porque es de mafiosos.

Nota: notable.

6.11.07

Dr Strangelove or How I learned to stop worrying and love the bomb

La Guerra Fría fue un juego peligroso, pero dio pie a algunas cosillas buenas: a) un fabuloso progreso científico y tecnológico, b) un molón aunque efímero intento de conquista espacial y c) la mejor película de Stanley Kubrick, que no es poco.

Algunos directores afirman que su intención es entretener... otros se las dan y pretenden hacernos pensar... los más pesados aspirar a mostrar sentimientos que llevan dentro (ai, uix)... Kubrick dejó de lado estas chorradas y se planteó un reto gordo: salvar a la humanidad. En serio.
El Pentágono
, tras leer el guión, apretó el culito y se negó a colaborar en el invento, pero tras ver la película no fueron pocos los peces gordos que se replantearon un par de cosillas. Me los imagino meditando en la oscuridad de un multisalas, con una caja de palomitas en una mano y un refresco de cola con mucho hielo en la otra, la boca abierta sin masticar y mirada perdida, introspeccionándose el alma y preguntándose ¿qué coño estamos haciendo? ¿y si fuese verdad que eso de que la destrucción mutua asegurada no es una buena idea? ¿y si valiese la pena replantearse algunas de nuestras estrategias más cafres?
Algunas escenas incluso fueron proyectadas y analizadas en el Congreso, menudo cachondeo, que bien se lo pasan los peces gordos, yo de mayor quiero ser congresista estadounidense.

Y una de las máximas metas a las que puede aspirar un cineasta (o un ser humano en general) es lograr que la gran superpotencia mundial responsable de las mayores matanzas de civiles de la historia se lo piene un par de veces antes de arriesgarse mandar a tomar por culo todos los bichos y plantas del planeta que no sean compatibles con la lluvia radioactiva, no me digan que no.
Pueden decirse muchas cosas buenas sobre esta farsa, pero todas quedan eclipsadas al preguntarnos ¿cuantas vidas habrá salvado? Quizá todas, menudo peliculón.

Que encima sea una película divertídisima a la par que acojonante ya es lo de menos. Parte de una novela tontorrona y la convierte en una bacanal de hilarante suspense, un festival de pallasadas, una tarta de frases memorables. Y sale el Peter Sellers (por triplicado), pero la estrella no deja de ser
Sterling Hayden y sus preciosos fluidos corporales.

Hoy estaba leyendo las memorias de Kurt Vonnegut y el tío dice que Dr Strangelove se hizo tan popular debido a su gran final feliz. Menudo personaje, este también.
.. We'll meet again, don't know where, don't know when, but I know we'll meet again some sunny day.

Nota: matrícula de honor.

1.9.06

Alien

La hóstia.

No es que cuente una historia muy interesante ni me parece a mí que tenga moraleja ni segundas lecturas. Se trata trata solamente del viejo cuento sobre un monstruo que se come a la gente...

¡Pero qué pedazo de monstruo! ¡Un prodigio de la xenobiología que nace de un nenúfar baboso, pasa por diversas fases larvales y evoluciona del parasitismo a la depredación, deleitándonos con unas metamorfosis que ya querría para sí Franz Kafka: a) de cangrejo saltarín a parásito intestinal, b) de parásito intestinal a cucaracha atómica y c) de cucaracha atómica a gigante sin ojos pero con doble mandíbula quebrantahuesos, escupiendo babas, sangrando ácidos y persiguiendo una Sigourney Weaver en braguitas por el espacio exterior!
Encima hay los guiños a los lectores de Joseph Conrad y los malsanos diseños del suizo Hans Rudi Giger que, pese a que fueron retocados y rediseñados mil y una veces hasta despojarlos de cualquier carga sexual, siguen fascinando con esa fascinación oscura que nos producen algunas cosas que en realidad son más feas que pegar a un padre.

Hay tantas películas que la gente califica de "inolvidables" que es difícil acordarse de todas, pero esta vez va en serio: Alien nació en 1979 de la mano de Ridley Scott y desde entonces tiene un lugar de honor en todos nuestros corazoncitos, aunque sólo sea un monstruo de esos que se comen a la gente.

Nota: matrícula de honor.
(aunque luego vino una saga de aupa: Aliens, Alien al Cubo, Alien Resurrection y AVP)