4.6.07

Teletubbies

Los integristas romancatólicos se incomodan con esta serie porque sale un bicho que se llama Tinki Winki que les parece que promueve la homosexualidad. No es que vaya por ahí diciendo "niños, amaros los unos a los otros, pasad de las niñas que son unas cursis", es sólo que a) es de color lila, b) lleva un triángulo en la cabeza (el símbolo que usaban los nazis para identificar a los gays, igual que usaban una estrellita para los judíos) y c) en ocasiones lleva bolso.
(Nota: esto no es un chiste, lo dice la prensa)
Yo sólo puedo añadir que, a pesar de que corretea por los prados en pelotas, Tinki Winki no parece tener pilila, lo que eleva a una dimensión platónica cualesquiera que sean sus impulsos sexuales.

Lo que sí que me preocupa un poco es que esta teleserie parece destinada a fomentar la teleadicción de los humanos a unas edades todavía más tempranas de lo que estábamos acostumbrados, hipnotizando los bebés y preparándoles para una vida de telebasura desde la cuna.
Los dibujos animados de toda la vida ya buscaban atrapar a los niños antes de que estos fuesen capaces de entender las sutilezas y las trampas del lenguaje audiovisual, pero esque estos peluches paracen ir un paso más allá y atacan con sus rayos catódicos a los niños antes de que sean capaces de distinguir entre pipí y popó.
Quizá esto es algo terrible que formará una generación de gilipollas teletubizados, o quizá será algo muy positivo ya que entrena a futuros oficinistas grises que al fin y al cabo repartirán su vida entre las horas que pasen frente el monitor del PC y las horas de ocio pasivo frente al televisor.
Supongo que los expertos en desarrollo cognitivo analizarán esto un poquito cuando terminen de estudiar la posibilidad de que los niños se vuelvan maricones al ver un monigote peluche lila con un triángulo en la cabeza y un bolsito en la mano.

De momento, la única certeza es que los Teletubbies parecen proporcionar momentos de gran felicidad y risas tanto a a) niños muy muy pequeños, como a b) adultos muy muy borrachos.

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