30.7.07

Mogambo

Mi señora prefiere que no vea películas que promueven roles de conducta como el del castigador Clark Gable en Mogambo, pero yo las veo a escondidas y me fijo en lo que hacen los galanes de Hollywood porque yo también quiero llegar a ser un seductor con carisma.

Concretamente, lo que veo que hace Gable en Mogambo es: a) vivir en la selva, b) cazar rinocerontes, girafas, elefantes y gorilas y c) dárselas de tipo solitario y autosuficiente hasta que llega alguna turista... Entonces a) espera que algún bicho asuste un poco a la moza, b) ofrece sus brazos por si alguien busca protección en ellos, c) susurra algo en plan cínico y d) ataca por sorpresa con un besazo en todos los morros, con la boca cerrada pero con pasión. Ni siquiera Ava Gardner, que va un poco en plan promiscua, se atreve a separar los labios cuando la está besando un macho alfa de semejante calibre.
Pero en el nudo de la película, la cosa se le complica porque en un momento dado, el Rey de la Selva tiene dos turistas al alcance del cimbrel y no sabe si cepillarse a la rubia o a la morena.
Las dos son guapas, pero la rubia está casada y la morena está soltera.
Por otro lado, la rubia es más rica y más inteligente, pero la morena es más simpática y más pechugona.
¡Hagan sus apuestas!

Y la cosa todavía tiene más morbo en la versión mutilada por la censura franquista. Sí, qué pasa, a mí me mola más la versión censurada. Sepan ustedes que hay expertos en arte que afirman que la Venus de Milo es perfecta porque es una ruina sin brazos, que si estuviese entera no molaría tanto. Pues con Mogambo ocurre algo parecido: la versión original ya tiene su morbo, pero la mutilada mucho más, porque los censores no se incomodaron por el arcaico sexismo de la trama, ni por el maltrato de animales, ni por el racismo paternalista en plan Tintín al Congo... lo que les pareció que era demasiado incorrecto para proyectarse en una patria grande y libre era el hecho de que Gable sedujese a una señora casada, de manera que cambiaron los diálogos e hicieron que el señor y la señora Nordley se convirtiesen en hermanos (de esos que se quieren mucho y duermen en la misma cama). El incesto dotó la trama de muchos más matices, y las dudas y los remordimientos de Grace Kelly se volvieron enfermizamente entrañables.

Y encima salen un montón de animalitos, que hoy en día ya estamos aburridos de ver animalitos por la tele, pero cuando se estrenó la peli la anunciaban como quién anuncia un safari en cinemascope.

Nota: notable.

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