7.3.07

Barrabás

Mamá y papá me dieron una educación laica, benditos sean... y claro, yo he leído mucho y ya sé que Onán era el de las pajas, Dios es el del mecagoen y Cristo el del Monte de los puros... pero Barrabás, Caín, Putifar y la mayoría de personajes secundarios de la Santa Bíblia escapan de mi conocimiento y me generan curiosidad suficiente como para tragarme de cabo a rabo proselitistas superproducciones en cinemascope.

De la mano de Fleischer me enteré pues de que Barrabás fue un tipo duro que empezó robando y saqueando y pegándose fiestorras con vino y mujeres, pero lo pillaron los romanos y lo iban a crucificar. Por suerte, llegó la Fiesta Mayor del pueblo y el alcalde para celebrarlo dijo que iba a liberar al preso que pidiesen las masas... Las masas, ante la duda de si liberar a Barrabás o a Jesús el Cristo, pues tú dirás, es que no dudaron ni un minuto, prefirieron que matasen al hijo de Dios y soltasen al borrachuzo, que al fin y al cabo estaba interpretado Anthony Quinn. Que le den por culo al mesías, se oyó murmurar a alguien.
Barrabás es entonces iluminado por la luz divina, pero no se da cuenta y continúa por la senda del crimen, luego se hace minero, luego mula de carga, y luego gladiador, repartiendo estopa en plan Astérix.

Podría haber salido una peli de aventuras muy chula pero al pobre Barra todo el rato le están dando la lata para que abandone su escepticismo y se pase al cristianismo, y los pobres espectadores nos tenemos que tragar todos los sermones de a) su churri, b) su amigo minero, c) los apóstoles, d) el camarero del circo romano... Y al final yo acabé aburrido del asunto, pero peor acabó el Barrabás, que se dejó convencer y lo crucificaron porque en esa época los católicos todavía no habían aprendido a estar siempre del lado de los poderosos.

Pero bueno, más que nada la peli pasó a la historia porque el 15 de febrero de 1961 hubo en eclipse solar, y Fleischer tuvo la idea de aprovecharlo para la escena del martirio, y lo filmó en toda la grandeza del technicolor y quedó muy chulo.
Pero luego va y lo usa como si el eclipse fuese un argumento y prueba irrefutable de la naturaleza divina de Jesucristo, afirmando reiteradamente que cuando se apagaba el sol porque se moría el hijo de dios... lo cual es una muestra de cinismo un poco guarra teniendo en cuenta que en los años 60 los eclipses ya se sabía que el sol se apagaba porque se ponía la luna delante, y, si pudieron filmar ése, fue porque lo vieron a venir los astrónomos, no los mesías.

Pero bueno, si hay por ahí algún proselitista honesto, que tire la primera piedra.

Nota: un sufi.
(parece mentira que sea del mismo director que Soylent Green, mire usted)

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