20.5.05

Star Wars III: La Venganza de los Sith

(el padre del Teorema de McGee es tan valiente que incluso fue a ver la presecuela de marras y encima es tan amable que nos la cuenta para que no tengamos que pasar el bochorno que eso supone... consolidando así poco a poco nuestro triste ICCC)


Última película del culebrón galáctico, que culmina con un Anakin conviertiéndose al lado oscuro, es decir, haciéndose un machote hecho y derecho. De principio a fin la historia cuenta con un refrito de guiños a la antigua trilogía (de lo único que se puede sacar jugo) y a la escena venezolana de telenovelas, con una Padme (por cierto más recatada que en la precuela) con bombo incluido y una actuación de Hayden Christiansen al más puro estilo de chuloputas de culebrón sobreactuado.

La verdad, las escenas de acción en algunos momentos son tan rápidas que ni te dan tiempo a percatarte de los millones empleados en ellas. Aunque el ritmo en general no es malo, en diversos momentos te descubres bostezando, especialmente con la edulcorada e incomprensible historieta de amor. La esperada transformación de Anakin se resuelve con una inverosímil situación de sacrificio hacia Padme que en un principio cuela pero se va a tomar por culo rápidamente cuando Anakin, de pasar a ser un purista del código Jedi en un abrir y cerrar de ojos hinca las rodillas (como si para una petición de aumento se tratase) y rinde pleitesía al Lado Oscuro de la Fuerza encarnado en Palpatine. El papel de C3PO se reduce a unos comentarios absurdos y mal doblados que comparados con el genial papel de los droides en las trilogías antiguas dan vergüenza ajena.

En fin, lo mejor escuchar de nuevo la voz de Constantino Romero por unos segundos y toda la conversión física desde un Anakin de foto de carpeta de quinceañera a un Darth Vader como Cristo Rey manda. El rendering ha avanzado mucho y se puede disfrutar de unos escenarios cada día más realistas y un Yoda ahora más creíble.

Nota: Un sufi alto. Las comparaciones son odiosas.

-Por Brian McGee

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