(vista por Alacrán)
Lo que aquí se cuenta es la historia de la escena musical de Manchester desde finales de los 70 hasta principios de los 90, fechas que coinciden con el nacimiento del punk y la new wave por un lado y con la muerte del acid por el otro.
Winterbottom cuenta con un montón de recursos narrativos y buenas ideas para dar forma a una narración ágil y muy original, que va desde momentos semi-documentales a paranoias psicotrópicas, como el descojono de escena en la que se dedican a envenenar pájaros.
Pero lo mejor es el amor por la vida y la contagiosa vitalidad que desprende toda la historia, porque aquí lo fácil hubiera sido cebarse en los aspectos más truculentos de la biografía de atrapados como Ian Curtis, el cantante de Joy Division, o Martin Hannett, el alcohólico productor de algunos de los mejores discos de la época. Por cierto, dos papelones de Sean Harris y Andy Serkis respectivamente, este último el tío que hace de Golum en la Trilogía de los Anillos.
Con un montón de secundarios cojonudos, diálogos brillantes, toneladas de humor y un personaje principal tan atractivo como Tony Wilson, Winterbottom monta su muy particular lección de historia musical, que se hace especialmente atractiva si además te interesa esa escena, como es mi caso. Con la tontería, llevo tres días tarareando Love Will Tear Us Apart.
Nota: Sobresaliente
21.3.06
24 Hour Party People
por
Listo Entertainment
a la/s
12:23 p. m.
4
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Etiquetas: alacrán, winterbottom
4.5.05
Code 46
No son pocas las historias de distopías futuristas en las que un individuo se muestra disconforme con un sistema que le oprime (1984, Brave New World, Nosotros, Este Día Perfecto...), aunque una lectura atenta muestra que en realidad lo que más oprime a estos rebeldes suele ser la bragueta, y lo que les motiva a enfrentarse al sistema es casi siempre el amor por una dama (aunque luego justifiquen sus picores con retóricas más profundas y moralejas que apuestan por a) el individualismo, b) la libertad y c) la autonomía de pensamiento).
No nos engañemos: Winston nunca se hubiese enfrentado al Gran Hermano sin la motivación que le daba el culo de Julia, y Bernard quizá hubiese logrado ser feliz en su mundo si no hubiese estado tan obsesionado por las tetas de Lenina.
Y la tierna Código 46 nos cuenta también un cuento futurista de estos, pero se limita sabiamente a la esencia de la cuestión, y no adorna la trama con demasiadas rebeliones a parte de la de echar un kiki prohibido con Samantha Norton (que tampoco es moco de pavo)...
El prota se supone que tiene una intuición sobrenatural y sin embargo es incapaz de darse cuenta de que todos sus problemas podrían evitarse usando condón; yo le hubiese dado de collejas hasta que le saltasen los dientes.
El caso es que la peli resulta poco creíble pero muy muy bonita, y encima sale uno de los Clash cantando Should I stay or should I go en un karaoke.
Nota: excelente.
(por cierto que Lapidario y Llibert vuelven a hacer shows de los suyos: este jueves 5 al Bass Bar, C/Assaonadors 25; y este domingo 8 al Cafè Galeria Nou-3, C/Doctor Dou, 12)
por
Listo Entertainment
a la/s
7:54 p. m.
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