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16.3.08

Tommy

(vista por Sines Crupulos)

A ratos psicodélica y a ratos surrealista, esta película representa el súmum de las óperas rock, lo cual, dentro de la historia del cine, no es decir tampoco gran cosa.
Una ópera rock se distingue de un musical, principalmente, en que en la ópera la trama sucede a la vez que la música, mientras que en el musical a la trama se le añaden canciones más o menos relacionadas con el argumento pero que poco o nada hacen avanzar la historia. Es por eso que películas musicales (rock) hay muchas, pero óperas... se cuentan con los dedos de una mano.
Quadrophenia no es una opera rock, por poner un ejemplo bien allegado.
Entre las tres o cuatro posibilidades, esta es la mejor.
Otra cosa son los discos de ópera rock. Ahí si que hay más, sobre todo por los grupos de rock sinfónico, donde se pueden encontrar auténticas maravillas del vinilo. Génesis, por ejemplo, y su "The Lamb Lies Down On Broadway"

Tommy gana varios enteros porque cuenta con el trabajo de 2 grandes actores: Oliver Reed y Ann-Margret, el escarceo del nunca desapercibido Nicholson y la participación de lo mejorcito del rock de aquella década (y la siguiente): Tina Turner (de Acid Queen, espectacular), el mano lenta ("Clapton is god", según aquella leyenda del grafitti, porque en mi opinión Clapton era grande con Los Cream, pero un baboso de la MTV desde que tocó el unplugged y realizó una ñoña versión del Layla que no para de sonar en Kiss FM), Elton John de campeón de Pinball (la escena más impactante del film) y por supuesto las majestuosa música de los Who.

-por Sines Crupulos

11.3.05

Quadrophenia

Gran disco, pena de película...
Igual que esas topmodels que se pasan a actrices, o las actrices que de repente se sienten capaces de grabar un disco, no son pocas las películas que se han hecho famosas gracias al prestigio de cantantes pop-rock cuyas virtudes guitarreras difícilmente encuentran un guión a la altura.
En este caso, la peli se hizo famosa por el carisma de los Who y porque en un par de escenas sale también uno de esos ídolos pop-rock con cara de palo (creo que era el Sting, pero por lo que hace podría ser también el David Bowie o el Lou Reed)...
A parte de esto, nos encontramos ante la enésima chufa cinematográfica sobre las neuras de otro rebelde sin causa.
Y con lo jodido que está el mundo, esto de ser rebelde y no encontrar ninguna causa ya no dice mucho en favor del chaval... El tío incluso da la impresión de que escucha los Who porque es lo más in, pero hoy en día escucharía Tokio Hotel con la misma devoción y tendría un Fotolog y se maquillaría siguiendo las últimas tendencias emo.
Pero en esa época no existía Internet, así que el niñato se aburre, tunea su moto, se dedica al vandalismo y habla poco para que parezca que tiene una rica vida interior (el mismo truco del que tanto abusan tanto los agentes del CSI).
Y al final de la peli, cuando coge su moto tuneada y se pasa media hora conduciendo por los acantilados, como dudando entre tirarse al mar o no, sólo la molona música de fondo impide que los pocos cinéfilos que a esas alturas no se han dormido se levanten y griten «¡que se tire! ¡que se tire! ¡que se tire! ¡que se tire!»

Nota: un sufi.