20.1.09

El caballero oscuro

Tengo amigos a los que les mola el rollo de los superhéroes. Son gente normal, a su manera. Cuando hablo con ellos, el raro soy yo, que dicen que lo que me pasa es que tengo amagos de homosexualidad reprimida y por eso me incomodo cuando veo jovencitos en mallas pegando saltos. Y ellos fueron los que me dijeron que El caballero oscuro (la última peli del hombre-murciélago) era la mejor de todas, que era muy profunda y analizaba la psicología del héroe y seguro que me gustaría y me ayudaría a superar mis prejuicios.
Pero sospecho que me tomaron el pelo. El caballero del culo dura dos horas y media y es aburridísima. Los análisis psicológicos son del nivel de los de por ejemplo Saw, los diálogos parecen sacados del CSI y las escenas de acción son escasas y sin gracia.

Por otro lado, confieso que yo me pensaba que este tipo de pelis eran muy maniqueas y que los buenos eran muy buenos y vestían de colores y los malos eran muy malos y vestían de negro... y me encontré de bruces con sorprendentes matices:

1. El personaje más desaborío, rico y antipático de toda la película es el prota (sí, lo sé porque mis amigos a los que les va el rollo de los superhéroes me lo habían explicado) y sin embargo viste de negro, conduce un cochazo y dispone de un armamento mucho más sofisticado y mortífero que el de sus adversarios. Verlo repartir estopa con tantos medios produce más bochorno que diversión, es casi como ver a Israel machacando la Franja de Gaza.

Y 2. el que representa que es el malo hace algunas cosas de malo, pero el pobrecico también se esfuerza a hacer chistes e intenta sonreir a pesar de que nadie le quiere. En demasiadas escenas lo pintan como un friki descastado y marginado por los mafiosos con más glamour. Da la impresión de que está desesperado por llamar la atención, ni siquiera aspira ya a hacer amigos. Resulta tan patético que despierta más compasión él que la gente a la que mata. No sé, quizá es la pinta que me lleva, que este sí que viste de colorines y se maquilla alegremente, con la mano izquierda y con todos los colores del arco iris.
Casi dan ganas de ponerse a llorar cuando lo detienen y revisan sus bolsillos y lo único que lleva en ellos es una colección de navajas barriobajera. Ya no sabes si la acción transcurre en Gotham City o en San Roque.
Los expertos dicen que este Joker es un villano postmoderno, pero parece una vieja folklórica borracha que no termina de asimilar el fracaso comercial de su último disco y se ha pasado toda la noche bebiendo anís del mono y llorando y secándose las lágrimas con la manga.

Nota: un cate.

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