5.1.09

Dexter

Ya me repelía un poco la ciudad de Miami por el rollo de las palmeras, los eliancitos y el Julio Iglesias, sólo me ha faltado ver cómo funcionan ahí las comisarías... ¡Menuda pandilla! ¡Al lado del cuerpo policial de Miami, el cuerpo de la Guardia Civil Española parece un cuerpazo! Quién más quién menos se deja sobornar por unos donuts; hay tres o cuatro que están todo el rato comadrejeando para trepar en el organigrama; uno que es un chino cachondo que gusta de soltar chistes bestias en la escena del crimen; otro que está separado y acosa a su ex-esposa; una que se cepilla a un psicópata y otro que precisamente es un psicópata en su tiempo libre y encima tiene el cansino hobbie de autocompadecerse todo el rato con su voz en off:
"Oh, no tengo sentimientos, oh, qué mal me hacer sentir eso... Me gustaría poder hablar con alguien de cómo me siento... Ojalá pudiese quitarme la máscara..."
La verdad es que ahondar en la psicología de los psicópatas resulta interesante pero también muy confuso, uno se pregunta si los guionistas se han documentado charlando con zumbados de verdad o se lo han inventado todo sin reparo alguno, pensando que al fin y al cabo para retratar la mente de un zumbao tampoco va a pedir nadie rigor alguno, que si hubiese en ella rigor y coherencia ya no sería la mente de un zumbao.
Y hay algo de gore para amas de casa, pero resulta menos desagradable y más divertido que el de CSI, y el argumento no es nada del otro mundo pero se desarrolla capítulo a capítulo y engancha bastante.
Michael C. Hall (el hermano gay de A dos metros bajo tierra) es un actorazo, y se aguanta la risa en todas las escenas, y nos mete de cabeza en un mundo de suspense raro, diferente del suspense al que estamos acosumbrados, y a pesar de que todo es muy artificioso y que los personajes parecen haberse escapado de un circo, confieso que algunos capítulos realmente me han puesto de los nervios.
Y bueno, en la línea de las teleséries yankis de hoy en día, el puritanismo más ñoño convive con una trama de lo más depravado: no tienen problemaspor mostrarte a una señorita salpicando a su hijo de sangre al ser despedazada con una sierra eléctrica pero harán todo lo posible para que no veas nunca un pezón o una nalga, y los psicópatas desnudan y atan a sus víctimas para torturarlas y matarlas pero se sienten obligados a hacerlo con papel de plástico transparente dando las vueltas necesarias para que queden al descubierto la cara y el ombligo y las extremidades pero queden pudorosamente cubiertas las partes correspondientes a lo que sería el bikini.

Nota: notable bajo.

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