23.11.04

The day after tomorrow

Esta peli, que en nuestro país titularon “El Día de Mañana” para asustar más, a mi me recuerda al Fórum Universal de las Culturas que se celebró en Barcelona hace unos años.

Dicho Fórum, a parte de un encuentro de saltimbanquis, malabaristas, cantautores, marionetas chinas, soldados de terracota, conferencias, debates y otras chucherías de acompañamiento, parecía consistir en una acumulación ingente de mensajes progres, pacifistas y ecologistas que denunciaban lo jodido que está el mundo.
Había exposiciones, pero en éstas, en lugar de cuadros, había frases promocionando el reciclaje, la condonación de la deuda de los países del tercer mundo, etcétera.
Yo soy un tipo majísimo y solidario y simpatizaba con todas esas consignas, pero pagar el precio de la entrada para que me comiesen la olla sobre temas que ya conocía de sobras, me pareció una alternativa poco inteligente a quedarse en casa buscando información sobre los mismos en la Wikipedia.
Y sin embargo, no me hubiese importado pagarle la entrada a George Bush o a Vladimir Putin para que les comiesen el tarro a ellos a ver si se ponían las pilas con lo de Kyoto.

¿Que qué tiene que ver esto con una peli protagonizada por un doble del insigne cantautor ñoño Alex Ubago?
Bueno, pues que esta peli parece ser sólo otra vuelta de tuerca del cine catastrofista ese de edificios derrumbándose y gente corriendo de aquí para allí, pero para hacerla un poco original resulta que esta vez la causa de la catástrofe es el cambio climático producido por las emisiones incontroladas que dan pie al Efecto Invernadero.
Y dicho cambio climático es un hecho indiscutible en la mayoría de países civilizados, y toda la comunidad científica corrobora su existencia... excepto en los USA, dónde el “cambio climático” es sólo una cuestión política que los republicanos todavía califican a veces de propaganda demócrata. De manera que la Casa Blanca consideró esta peli como un ataque a su administración, y la trató casi cómo si fuese una peli del Michael Moore o del Sean Penn...
Parecerá una tontería, pero para los amos del mundo sería un peligro que la gente tuviese más miedo de las consecuencias de la industrialización descontrolada que del terrorismo.

En resumen, quizá es un churro de peli que ni he visto ni tengo intención de ver, pero que recomendaría sin dudar a los Yonnis y a las Yennis y a todos los yankis, a ver si se asustan y damos por terminada la dinastía de los Bushes antes de que sea demasiado tarde.

Nota: un notable.

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