Se supone que Ingmar Bergman y Sven Nykvist son virtuosos de la iluminación y la fotografía, pero no se crean ustedes que en esta película van a desperdiciar su talento mostrando paisajes bonitos a las masas, sino que se dedican casi exclusivamente enfocar los caretos de los protas dentro de una casa a) en la penumbra, b) al atardecer y c) de buena mañana.
Según cómo, pueden parecer imágenes un poco clautrofóbicas, pero les digo yo que las imágenes son lo más alegre que encontrarán en toda la película, que va sobre una señora con unas gafas horribles y un peinado de princesita de Star Wars que se pasa horas y horas llorando, gritando y reprochando a su madre no haberle dado suficiente cariño (la muy puta se ve que prefirió centrarse en su carrera de pianista, menudo pendón).
En las películas comunes los personajes tienen sentimientos y motivaciones unidimensionales (amor, odio, bondad, maldad...); mientras que en el mundo real todo se complica con sentimientos ambivalentes, relativismos morales y racionalizaciones a posteriori; sin embargo esta película parece que alcanza un nivel 3 de profundidad emocional y en ella se analizan los mecanismos del amor, el odio y, sobretodo, el rencor con una exhaustividad tan horripilante que, a su lado, las más neurótica de todas tus exnovias parecerá una persona cordial.
Se rumorea que toda esta mala leche está inspirada en teorías de Sigmund Freud que dicen que las madres y las hijas están predestinadas a odiarse y competir entre ellas como la Cenicienta y su madrastra.
En todo caso, para que no parezca que la prota está un poco loca sin causa, Bergman la pone también al cuidado de una hermana con Síndrome de Stephen Hawkins (acojonante interpretación de Lena Nyman, la escena en que se cae de la cama y se arrastra por el suelo gritando "MAAAMMMÁÁ" es un infierno), y otras lindezas que le amargaran la tarde de forma irremediable.
Pero no se preocupen ustedes, traigo buenas noticias: lo que decía Freud ya está obsoleto, ahora Richard Dawkins dice que las madres están predestinadas por los genes a darnos amor incondicional. Del de verdad, del de los tatuajes. Amor de madre.
Feliz 2008.
Nota: un sufi.
(por cierto, nuestro amigo EL Nabo ya tiene su propio blog, visítenlo antes de que al tío le cambien la medicación y lo cierre de repente)
30.12.07
Sonata de otoño
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Listo Entertainment
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11:38 a. m.
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Etiquetas: bergman, dawkins, freud, hawkins, nykvist, nyman, ullman
9.12.07
La flauta mágica
La ópera de verdad es un espectáculo elitista, burgués, con unos precios casi tan prohibitivos como los de los conciertos de los divos del pop-rock...
El proletariado tendrá que conformarse con ir a la filmoteca a ver la peli que hizo Ingmar Bergman de la representación de La flauta mágica en el Drotningholm Castle Theater. Oh, qué pena.
Aunque ambas se eleven misteriosamente por los aires, la flauta mágica no debe confundirse con la flauta de Bartolo que tiene un agujero sólo, pues la primera es una de la operas más importantes de Wolfgang Amadeus Mozart, un cuento de hadas con aventuras, apareamientos, humor y crítica social (humor y crítica social antiguos, de otras época, pero que siguen teniendo su gracia).
Y el teatro tendrá la magia de lo vivo y lo directo, pero el cine mola más porque permite jugar con los planos y contraplanos y pueden advertirse en detalle las expresiones de los protagonistas...
Aunque ya sabemos cómo son Bergman y Nykvist, que se emocionan tanto con los primeros planos que a veces al espectador inquieto le entran ganas de gritar "¡Abre un poco el encuadre, leñe, que el careto del sueco este ya nos lo sabemos de memoria y nos está entrando curiosidad por saber qué hacen los otros!"
Pero bueno, la verdad es que es un espectáculo muy chulo y muy emotivo, tanto para los amantes del bello canto como para los que normalmente pasan del tema, yo al menos salí de la sala del cine cantando y zascandileando cual Papageno y sus campanillas.
Nota: excelente.
por
Listo Entertainment
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9:05 a. m.
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