6.3.09

El truco del infundibulum cronosinclástico

Amigo cineasta, se habrá fijado usted en que en la pelis de antaño, así como en las novelas clásicas, el teatro de toda la vida y en general cualquier forma de narración de carácter viejuno, las escenas se ordenan siguiendo parámetro cronológicos, es decir, que primero va lo del principio, luego lo de después y al final se pone lo último.
Esta forma de narrar favorece la inteligibilidad, es decir que era muy fácil enterarse de lo que pasaba, pero ya quedó un poco obsoleta.

Los flashbacks de toda la vida, lo de poner un personaje diciendo "y me acuerdo que..." y que se nuble la escena y que de repente salga lo que sucedió en el pasado ya está también muy visto. ¡Si hasta salía en Ciudadano Kane que era en blanco y negro! ¡Como las vacas!

Algunas películas como Memento e Irreversible lo que hacen es ordenar las escenas por orden estratigráfico, es decir al revés, primero lo último, luego lo de antes y al final lo del principio, y queda muy moderno y muy fardón, pero el truco que queremos recomendarte en la entrga de hoy de nuestro irregular curso de Trucos para Cineastas consiste en ir a lo fácil y poner todas las escenas desordenadas.

Desde luego que se pierde en inteligibilidad, pero esto no tiene por qué ser un inconveniente.
Piensa que si tienes un guión sencillico, con una historia que en apariencia no de mucho de si, puedes rodarla de forma desordenada, alternando escenas del presente con escenas del pasado y del futuro y del antes y del después, y dejarás a los espectadores con la boca abierta, alucinando, intentando recomponer el argumento pieza a pieza. Con un poco de suerte quedarán tan desconcertados que no sabrán si lo que están viendo es a) una chufa o b) una obra maestra, pero queda muy fardón decir que nos gustan las películas que nos hacen pensar, de manera que seguramente apostarán por lo segundo.

Al fin y al cabo a todos nos gustaban los puzzles cuando éramos chiquillos.

Publicar un comentario en la entrada