Yo, que soy muy visceral y enamoradizo, habría hecho que Rachel Welch se tumbase en una camilla y que los otros protagonistas fuesen metiéndose dentro de ella por turnos.
Pero Richard Fleischer es tan original que prefiere hacer una película en la que el que se tumba en una camilla es un calvo con bigote... y Rachel Welch es una de las que se meten dentro de él.
Y podría haberse contentado con meter un dedito o dos por algún orificio (o una sonda o una lavativa o algún telefóno móvil o cualquier otro artefacto vibrador o no) pero, en un sorprendente giro argumental, el guión exige que dentro del calvo con bigote se metan 4 o 5 personas enteras y un submarino nuclear, gracias las punteras tecnologías secretas de los años 60 en el campo de la miniaturización.
Lo del increíble hombre menguante es una niñería comparado con la premisa de esta psicodélica película. El traductor de títulos no era el único que alucinaba.
La aventura en sí, los decorados, el ritmo, el supuesto suspense... todo ha quedado un poco obsoleto, pero los efectos especiales justifican la película de cabo a rabo.
No es que los efectos especiales no hayan quedado obsoletos, es que verlos ahora mola más que verlos nuevos, porque a) las paredes celulares son cortinillas de seda, b) los glóbulos blancos son lámparas de lava, c) los trajes de buzo son pijamas, d) las miniantenitas que se mueven arriba y abajo alrededor del calvo con bigote son entrañables piezas de Lego y e) los protagonistas finjen estar nadando pero en realidad parecen estar colgados de unas cuerdas... Es difícil parar de sonreir.
Y luego hay dos científicos que discuten en un par de ocasiones porque uno parece ser un científico creacionista (o sea un farsante) y el otro es un científico evolucionista (o sea un científico)... y uno de los dos resulta ser un traidor. ¿Cúal será?
Nota: notable.
23.3.07
Un viaje alucinante
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6:09 p. m.
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7.3.07
Barrabás
Mamá y papá me dieron una educación laica, benditos sean... y claro, yo he leído mucho y ya sé que Onán era el de las pajas, Dios es el del mecagoen y Cristo el del Monte de los puros... pero Barrabás, Caín, Putifar y la mayoría de personajes secundarios de la Santa Bíblia escapan de mi conocimiento y me generan curiosidad suficiente como para tragarme de cabo a rabo proselitistas superproducciones en cinemascope.
De la mano de Fleischer me enteré pues de que Barrabás fue un tipo duro que empezó robando y saqueando y pegándose fiestorras con vino y mujeres, pero lo pillaron los romanos y lo iban a crucificar. Por suerte, llegó la Fiesta Mayor del pueblo y el alcalde para celebrarlo dijo que iba a liberar al preso que pidiesen las masas... Las masas, ante la duda de si liberar a Barrabás o a Jesús el Cristo, pues tú dirás, es que no dudaron ni un minuto, prefirieron que matasen al hijo de Dios y soltasen al borrachuzo, que al fin y al cabo estaba interpretado Anthony Quinn. Que le den por culo al mesías, se oyó murmurar a alguien.
Barrabás es entonces iluminado por la luz divina, pero no se da cuenta y continúa por la senda del crimen, luego se hace minero, luego mula de carga, y luego gladiador, repartiendo estopa en plan Astérix.
Podría haber salido una peli de aventuras muy chula pero al pobre Barra todo el rato le están dando la lata para que abandone su escepticismo y se pase al cristianismo, y los pobres espectadores nos tenemos que tragar todos los sermones de a) su churri, b) su amigo minero, c) los apóstoles, d) el camarero del circo romano... Y al final yo acabé aburrido del asunto, pero peor acabó el Barrabás, que se dejó convencer y lo crucificaron porque en esa época los católicos todavía no habían aprendido a estar siempre del lado de los poderosos.
Pero bueno, más que nada la peli pasó a la historia porque el 15 de febrero de 1961 hubo en eclipse solar, y Fleischer tuvo la idea de aprovecharlo para la escena del martirio, y lo filmó en toda la grandeza del technicolor y quedó muy chulo.
Pero luego va y lo usa como si el eclipse fuese un argumento y prueba irrefutable de la naturaleza divina de Jesucristo, afirmando reiteradamente que cuando se apagaba el sol porque se moría el hijo de dios... lo cual es una muestra de cinismo un poco guarra teniendo en cuenta que en los años 60 los eclipses ya se sabía que el sol se apagaba porque se ponía la luna delante, y, si pudieron filmar ése, fue porque lo vieron a venir los astrónomos, no los mesías.
Pero bueno, si hay por ahí algún proselitista honesto, que tire la primera piedra.
Nota: un sufi.
(parece mentira que sea del mismo director que Soylent Green, mire usted)
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6:19 p. m.
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16.2.07
Soylent Green
Déjenme citar un tal Dr Foreman de la IMDB:
"Do you remember, before Star Wars, when Sci-fi was smart?"
Según demuestra Fleischer, no hacen falta grandes efectos especiales para filmar el horror de las profecías malthusianas... sólo hacen falta a) un montonazo de extras dispuestos a apretujarse, b) algunos filtros para que las escenas filmadas en exteriores tengan peor pinta que las rodadas indoors, c) el Charlton Heston haciendo de tipo duro para variar y d) un guión y una fotografía impecables.
Podría pasarme horas divagando sobre la muy creíble Nueva York del año 2022, pero me sabría mal irme de la lengua y soltar spoilers, prefiero simplemente recomendarla (este domingo a las 19:30 pueden ustedes verla en pantalla garnde en la Filmo de Barcelona) y suplicar a todos nuestros lectores que se liguen las trompas o se vasectomicen antes de que sea demasiado tarde, que no es necesario ser Thomas Malthus o Harry Harrison o Richard Fleischer para darse cuenta de que aquí no cabe mucha más gente, que un planeta finito no genera recursos para una población infinita, y que hay que parar el grifo urgentemente... y cuando digo grifo ya saben ustedes a qué grifo me refiero.
En serio, si no la han visto todavía, háganlo cuanto antes, que ahora mismo quedan reservas de petróleo para 20 o 30 añitos más, luego igual habrá que pedalear unas cuantas horas atados a una dinamo para poder generar energía necesaria para proyectar una peli tan buena.
Nota: matrícula de honor.
(y prometo que algún día aprenderé a quitar este subrallado en los títulos que me apareció al betear el blog)
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1:51 p. m.
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24.10.06
Los vikingos
Dice la leyenda que Richard Fleischer se documentó bien documentado y que todo lo que sale en la peli es tal y cómo era en los tiempos del sanguinario Rey Ragnar: los costumbres, las armas, los trajes, las violaciones, los barcos...
De hecho, para los barcos se ve que construyeron reproducciones de barcos vikingos hundidos a escala 1:1 y luego los actores del siglo XX se cagaron en Odín y en todos los santos porque eran mucho más altos que los vikingos del siglo VIII y tenían que remar apretujados como sardinitas.
Pero lo importante es que podemos ver esta peli con la coartada intelectual de estar asistiendo a una clase de história y sin embargo disfrutar como locos de una bacanal de a) aventuras, b) fiestas en los fiordos, c) mamporros y d) hachazos a la vieja usanza, con Kirk Douglas y Tony Curtis entre los principales repartidores de estopa.
Y, ya de paso, constatamos que la religión de los vikingos (el vikinguismo o cómo narices se llame), insistía en la importancia de morir matando... y sin embargo terminaron borrados del mapa en manos de cristianos cuyo libro sagrado insiste en la importancia de comportarse como corderos y poner la otra mejilla. Qué raro es el mundo.
Nota: notable.
(Y como quién no quiere la cosa, les dejo con este video en el que cuatro jovencitas de grandes pechos juegan en una piscina y pegan saltitos y se quitan la parte de arriba del vikingui, digo del bikini, perdón)
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Listo Entertainment
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7:53 p. m.
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