Dice la leyenda que Richard Fleischer se documentó bien documentado y que todo lo que sale en la peli es tal y cómo era en los tiempos del sanguinario Rey Ragnar: los costumbres, las armas, los trajes, las violaciones, los barcos...
De hecho, para los barcos se ve que construyeron reproducciones de barcos vikingos hundidos a escala 1:1 y luego los actores del siglo XX se cagaron en Odín y en todos los santos porque eran mucho más altos que los vikingos del siglo VIII y tenían que remar apretujados como sardinitas.
Pero lo importante es que podemos ver esta peli con la coartada intelectual de estar asistiendo a una clase de história y sin embargo disfrutar como locos de una bacanal de a) aventuras, b) fiestas en los fiordos, c) mamporros y d) hachazos a la vieja usanza, con Kirk Douglas y Tony Curtis entre los principales repartidores de estopa.
Y, ya de paso, constatamos que la religión de los vikingos (el vikinguismo o cómo narices se llame), insistía en la importancia de morir matando... y sin embargo terminaron borrados del mapa en manos de cristianos cuyo libro sagrado insiste en la importancia de comportarse como corderos y poner la otra mejilla. Qué raro es el mundo.
Nota: notable.
(Y como quién no quiere la cosa, les dejo con este video en el que cuatro jovencitas de grandes pechos juegan en una piscina y pegan saltitos y se quitan la parte de arriba del vikingui, digo del bikini, perdón)
24.10.06
Los vikingos
por
Listo Entertainment
a la/s
7:53 p. m.
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8.5.06
El loco del pelo rojo
A finales del siglo XIX las artes plásticas se habían liberado de la esclavitud de tener que representar cosas de manera que se pareciesen a la realidad pero todavía prevalecía la idea de que valía la pena esforzarse un poco pintando cuadros bonitos (era la era pre-Warhol).
En este contexto histórico aparecen los cracks Paul Gauguin y Vincent Van Gogh y, quién lo iba a decir, parece que los tíos se llevan bien a pesar de la disparidad de carácteres:
Paul es apasionado, violento incluso, amante de la seducción y la lucha, pero sabe vivir en orden y armonía, con el rollo del equilibrio y la paz interior.
Vincent, en cambio, no soporta la violencia física, es un blandengue y un cursi que cree en el amor, pero vive en una pocilga y está en guerra continua consigo mismo.
A Paul le gusta cocinar y organizar las cosas; a Vincent le gusta lloriquear y automutilarse.
Y Paul va llenando sus cuadros de superficies planas y sensualidad mientras Vincent los llena de brochazos y violencia.
Y ya se sabe que los extremos se repelen, diga lo que diga la teoría del electromagnetismo, de manera que Paul (que ha sufrido mucho para salir adelante a lo largo de su vida) aprovecha cualquier oportunidad para largarse a un paraiso tropical a pintar mozas en top-less; mientras que Vincent (el niño mimado que ha vivido toda la vida a expensas de su familia) acaba metido en un manicomio.
Y en realidad representa que el prota era Vincent Van Gogh (reencarnado en Kirk Douglas) pero el que se llevó el oscar fue Paul Gauguin (reencarnado en Anthony Quinn).
Y Vincente Minnelli va y nos cuenta la historia de esta amistad casi como si fuese una apasionada historia de amor imposible, y le queda una peli muy bonita con un título muy bonito (Lust for Life) que en español, una vez más, quedó descafeinado, pero qué más da, es la peli del mes en la filmo y yo de ustedes no me la perdería.
Nota: Excelente y colorista.
por
Listo Entertainment
a la/s
1:55 p. m.
7
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