Después del niño acosador que se cepillaba a las profesoras y la niña psicópata que escribía como Jack Nicolson, hoy completamos una trilogía sobre la juventud del siglo XXI hablando de Èric Bertran, el niño terrorista.
Catalán, independentista y fan de Harry Potter, el chaval tenía una web intitulada Exèrcit del Fènix en la que, entre otras cosas, había fotos de trapos chamuscados como ésta de a mano derecha.
Pero concretamente Èric se buscó la ruina cuando le dió por escribir cartas a los supermercados pidiendo que las etiquetas de los productos estuviesen en catalán y advirtiéndoles de que si no lo hacían se enfadaría y les mandaría más mails.
Pero concretamente Èric se buscó la ruina cuando le dió por escribir cartas a los supermercados pidiendo que las etiquetas de los productos estuviesen en catalán y advirtiéndoles de que si no lo hacían se enfadaría y les mandaría más mails.
Ante la disyuntiva de a) etiquetar en catalán, b) mandarlo a la mierda, c) ignorar su ingenua petición o d) denunciarlo por terrorista... Carrefour y Leche Pascual optaron por la c y la cadena de supermercados Día optó por la d.
¡¡Y docenas de guardia civiles se desplazaron de Madrid a Girona para acordonar el edificio!!
El hecho de que se tratase de un inofensivo chavalín de 14 años no les quitó la ilusión de cumplir con su deber, y le confiscaron todo el material informático que tenía por casa e incluso rebuscaron en la papelera de su cuarto (sin pararse a pensar en lo feo que resulta manosear los clínexs usados de la gente adolescente), y Eric se vió envuelto en un pitote legal que al principio recordaba La Torna dels Joglars, luego la saga Wilt del Tom Sharpe, luego El Proceso de Franz Kafka y luego la serie de Los Soprano, porque al pobre le pillaron unos ataques de ansiedad que riéte tú de los de Tony S.
El hecho de que se tratase de un inofensivo chavalín de 14 años no les quitó la ilusión de cumplir con su deber, y le confiscaron todo el material informático que tenía por casa e incluso rebuscaron en la papelera de su cuarto (sin pararse a pensar en lo feo que resulta manosear los clínexs usados de la gente adolescente), y Eric se vió envuelto en un pitote legal que al principio recordaba La Torna dels Joglars, luego la saga Wilt del Tom Sharpe, luego El Proceso de Franz Kafka y luego la serie de Los Soprano, porque al pobre le pillaron unos ataques de ansiedad que riéte tú de los de Tony S.
Y encima los abusones de su instituto se metían con él y al tío no se le ocurrió otra cosa que intentar asustarles diciendo "llamaré a unos amigos más mayores que son de ETA y os meterán bombas por el culo"... Ups! Según la fiscal eso era casi una confesión en toda regla (tampoco ella se iba a echar atrás al encontrarse ante un chavalín de 14 años).
Los padres estaban tan acojonados que tenían los pasaportes a punto por si había que largarse a Francia en plan "¡Ladies and gentlemen, el primer exiliado de la Democracia!".
Pero al final archivaron el caso y Èric escribió un libro contando la batallita y ahora han hecho una obra de teatro que se estrena mañana y que yo vi ayer en el ensayo general porque soy un tío con contactos que conoce a gente que conoce a gente. Toma chá.
Y la obra está bastante bien. Divertida a la par que emotiva... Yo ya me temía que al final el público iba a levantarse y empezar a entonar cánticos separatistas, pero se contuvieron.
E incluso los que no solemos preocuparnos por el etiquetado de los productos lácteos, la gestión aeroportuaria o el futuro de las lenguas cooficiales nos pegamos unas buenas risas a costa de las fuerzas de autoridad y los paletos de la capital, que es algo que siempre apetece.
Nota: notable.
(también hay un documental en GoogleVideo)
E incluso los que no solemos preocuparnos por el etiquetado de los productos lácteos, la gestión aeroportuaria o el futuro de las lenguas cooficiales nos pegamos unas buenas risas a costa de las fuerzas de autoridad y los paletos de la capital, que es algo que siempre apetece.
Nota: notable.
(también hay un documental en GoogleVideo)