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9.4.08

Viaggio in Italia

(Te querré siempre)

Los buenos actores siguen esos métodos Rastiplastis que dicen que hay que meterse dentro del personaje hasta el punto de autoconvencerse de que no están actuando sino que están vivendo y experimentando aquello que interpretan.
Vamos, que si tú eres un director de cine o teatro y quieres pillar cacho, puedes hacer que la guapa interprete el papel de la chica que se enamora y, si es una buena profesional, la estarás haciendo vivir unas emociones y unos calentones que la harán especialmente susceptible para el enamoramiento en la vida real.

En serio, el mismísimo Roberto Rossellini, que es un crack, llevaba tiempo enrollado con Ingrid Bergman y parecía que estaban perdiendo la magia y cayendo en la rutina, y el pillo va y hace Viaggio por Italia, una película (protagonizada por su señora) sobre el distanciamiento y posterior reconciliación de una pareja que está perdiendo la magia y cayendo en la rutina.

Y bueno, para qué engañarnos: el amor es muy bonito pero el desamor y las broncas de pareja son un coñazo, ergo si un director buena rueda una peli de amor le puede salir algo muy bonito pero si rueda una peli sobre el desamor y las broncas de pareja pues, por muy bien que lo haga, el resultado no dejará de ser un bonito coñazo.
Aunque la cosa gana puntos extra porque la churri, en lugar de tirarse a la bebida o al butanero como una persona normal y despechada, decide olvidar sus penas amorosas haciendo turismo y, desde la comodidad de la butaca del cine visitaremos museos y zonas volcánicas y montonazos de ruinas y vestigios del pasado que supongo que vienen a simbolizar los restos del naufragio en que parecen convertirse la mayoría de matrimonios. Snif.

Y bueno, si algún día pillamos por banda al traductor tonto que mete spoilers en los títulos, ya le daremos de collejas hasta que le salten los dientes.

Nota: notable.

30.11.07

Casanova '70

Las chicas de hoy en día son demasiado fáciles. Los machos de la especie no podemos apenas disfrutar del desafío de la seducción, porque el ritual de apareamiento se ha vuelto demasiado sencillo. El hecho de poder fornicar con tantas jovencitas con tan poco esfuerzo por nuestra parte enseguida resulta contraproducente, pues nuestros instintos de caza se sienten contrariados, nuestro subconsciente se despista y suele aparecer el temible monstruo de la impotencia. Nuestro más íntimo sistema hidráulico se niega a levantar cabeza... al menos se niega a hacerlo para pegar unos empujoncitos a una fémina que se nos ofrece en bandeja y por la que apenas hemos tenido que luchar.
O eso dice que le pasa al pobre Marcello Mastroianni en esta absurda comedia de Mario Monicelli en la que no para de seducir una moza tras otra y complicarse la vida de las formas más incomprensibles para poder levantar un poquito a) su nivel de adrenalina y b) su adormecida pilila.
La verdad es que la peli recuerda un poco a los argumentos del cine español de la época del Destape, pero es italiana y tiene escenas muy graciosas. Y además sale el prestigioso cineasta Marco Ferreri haciendo de marido cornudo.

De todas formas, chicas, la premisa de la peli es un chiste.
A los hombres de verdad nos encanta cuando nos lo ponéis fácil, y el que diga lo contrario esque está hurdiendo un maquiavélico plan para llevaros al huerto.

Nota: notable.

12.6.06

Ese oscuro objeto del deseo

Los cinéfilos documentados descubrirán (metidos por ahí, entre lineas, supongo) los habituales retratos de una burguesía decadente, o símbolos sobre la ceguera que sufren los poderosos al intentar ver más allá de sus propias narices, o presagios sobre los últimos días del sistema capitalista...
Pero los cinefílicos despistados se toparán de morros con una grotesca (y un tanto misógina) caricatura del calientapollismo encarnado en una moza enervante y caprichosa que se enamora (y se desenamora y se vuelve a enamorar y así sucesivamente) de un patán que basa sus técnicas de seducción en el viejo método de ofrecer dinero y bienes materiales.

Resulta gracioso que la actriz protagonista se identificase tanto con su personaje que a medio rodaje se dio cuenta de que la película no le gustaba y abandonó el proyecto.
El cachondo Buñuel, pragmático y gandul como los buenos comunistas, se negó a rodarlo todo otra vez con una nueva actriz y contrartó a una chica nueva sólo para las escenas que faltaban.
De manera que Carole Bouquet y Ángela Molina interpretan el mismo personaje a ratos, alternándose ahora una ahora la otra, deconstruyendo el personaje de Conchita en periodos en apariencia caprichosos, y los enteraos tampoco pueden resistirse a esta provocación del azar y le encuentran simbolismos intencionados sobre las fluctuaciones del IPC o el ciclo menstrual o la violencia contenida o las fases de la luna o qué se yo.

Nota: notable.
(y ya que hablamos de calientapollismo, ojeen esto de los intellectual whores, que es un poco basto pero a mí me hizo gracia)

7.12.04

Once upon a time in America

¿Se han fijado ustedes en lo bonito que es el amor en la vida real?
¿Y en qué divertidos suelen ser los rituales de apareamiento?
Sin embargo, los guionistas de las pelis de amor suelen abusar tanto de los topicazos y la cursilería recalentada que son capaces de convertir el proceso de seducción y enamoramiento en algo aburrido!

Paradójicamente, con la mafia ocurre exactamente lo contrario:
¡Qué hijoputas son los mafiosos y qué rabia da que la vida real esté tan plagada de mangoneos, especulaciones, enchufes laborales, comisiones, sobornos, fondos reservados y técnicas de márketing!
Y sin embargo, la mágia del cine es capaz de convertir a los mafiosos en tipos nobles y carismáticos...
No me preguntéis por qué, pero ¡todas las pelis de mafiosos son buenas!
Aunque mi favorita, incluso por encima de Goodfellas y El Padrino, será siempre Once upon a time in America, de Sergio Leone, con Robert De Niro y Joe Pesci (dos tipos que han nacido para actuar de gangsters).
Dura 4 horas (se rodaron más de 10, pero luego la recortaron un poco), y se disfruta cada minuto de ellas. La história, la música de Morricone, los cuidados diálogos, el ritmo, la fotografía, el suspense de algunas escenas, el costumbrismo de otras... todo es impecable. Y por supuesto que incluye también una subtrama de amor, pero el amor de mafioso es algo especial, que se lo pregunten sinó a la gordita que se prostituye por unos pastelitos de nata!

Nota: matrícula de honor