(Te querré siempre)
Los buenos actores siguen esos métodos Rastiplastis que dicen que hay que meterse dentro del personaje hasta el punto de autoconvencerse de que no están actuando sino que están vivendo y experimentando aquello que interpretan.
Vamos, que si tú eres un director de cine o teatro y quieres pillar cacho, puedes hacer que la guapa interprete el papel de la chica que se enamora y, si es una buena profesional, la estarás haciendo vivir unas emociones y unos calentones que la harán especialmente susceptible para el enamoramiento en la vida real.
En serio, el mismísimo Roberto Rossellini, que es un crack, llevaba tiempo enrollado con Ingrid Bergman y parecía que estaban perdiendo la magia y cayendo en la rutina, y el pillo va y hace Viaggio por Italia, una película (protagonizada por su señora) sobre el distanciamiento y posterior reconciliación de una pareja que está perdiendo la magia y cayendo en la rutina.
Y bueno, para qué engañarnos: el amor es muy bonito pero el desamor y las broncas de pareja son un coñazo, ergo si un director buena rueda una peli de amor le puede salir algo muy bonito pero si rueda una peli sobre el desamor y las broncas de pareja pues, por muy bien que lo haga, el resultado no dejará de ser un bonito coñazo.
Aunque la cosa gana puntos extra porque la churri, en lugar de tirarse a la bebida o al butanero como una persona normal y despechada, decide olvidar sus penas amorosas haciendo turismo y, desde la comodidad de la butaca del cine visitaremos museos y zonas volcánicas y montonazos de ruinas y vestigios del pasado que supongo que vienen a simbolizar los restos del naufragio en que parecen convertirse la mayoría de matrimonios. Snif.
Y bueno, si algún día pillamos por banda al traductor tonto que mete spoilers en los títulos, ya le daremos de collejas hasta que le salten los dientes.
Nota: notable.
9.4.08
Viaggio in Italia
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4:41 p. m.
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30.12.07
Sonata de otoño
Se supone que Ingmar Bergman y Sven Nykvist son virtuosos de la iluminación y la fotografía, pero no se crean ustedes que en esta película van a desperdiciar su talento mostrando paisajes bonitos a las masas, sino que se dedican casi exclusivamente enfocar los caretos de los protas dentro de una casa a) en la penumbra, b) al atardecer y c) de buena mañana.
Según cómo, pueden parecer imágenes un poco clautrofóbicas, pero les digo yo que las imágenes son lo más alegre que encontrarán en toda la película, que va sobre una señora con unas gafas horribles y un peinado de princesita de Star Wars que se pasa horas y horas llorando, gritando y reprochando a su madre no haberle dado suficiente cariño (la muy puta se ve que prefirió centrarse en su carrera de pianista, menudo pendón).
En las películas comunes los personajes tienen sentimientos y motivaciones unidimensionales (amor, odio, bondad, maldad...); mientras que en el mundo real todo se complica con sentimientos ambivalentes, relativismos morales y racionalizaciones a posteriori; sin embargo esta película parece que alcanza un nivel 3 de profundidad emocional y en ella se analizan los mecanismos del amor, el odio y, sobretodo, el rencor con una exhaustividad tan horripilante que, a su lado, las más neurótica de todas tus exnovias parecerá una persona cordial.
Se rumorea que toda esta mala leche está inspirada en teorías de Sigmund Freud que dicen que las madres y las hijas están predestinadas a odiarse y competir entre ellas como la Cenicienta y su madrastra.
En todo caso, para que no parezca que la prota está un poco loca sin causa, Bergman la pone también al cuidado de una hermana con Síndrome de Stephen Hawkins (acojonante interpretación de Lena Nyman, la escena en que se cae de la cama y se arrastra por el suelo gritando "MAAAMMMÁÁ" es un infierno), y otras lindezas que le amargaran la tarde de forma irremediable.
Pero no se preocupen ustedes, traigo buenas noticias: lo que decía Freud ya está obsoleto, ahora Richard Dawkins dice que las madres están predestinadas por los genes a darnos amor incondicional. Del de verdad, del de los tatuajes. Amor de madre.
Feliz 2008.
Nota: un sufi.
(por cierto, nuestro amigo EL Nabo ya tiene su propio blog, visítenlo antes de que al tío le cambien la medicación y lo cierre de repente)
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11:38 a. m.
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9.12.07
La flauta mágica
La ópera de verdad es un espectáculo elitista, burgués, con unos precios casi tan prohibitivos como los de los conciertos de los divos del pop-rock...
El proletariado tendrá que conformarse con ir a la filmoteca a ver la peli que hizo Ingmar Bergman de la representación de La flauta mágica en el Drotningholm Castle Theater. Oh, qué pena.
Aunque ambas se eleven misteriosamente por los aires, la flauta mágica no debe confundirse con la flauta de Bartolo que tiene un agujero sólo, pues la primera es una de la operas más importantes de Wolfgang Amadeus Mozart, un cuento de hadas con aventuras, apareamientos, humor y crítica social (humor y crítica social antiguos, de otras época, pero que siguen teniendo su gracia).
Y el teatro tendrá la magia de lo vivo y lo directo, pero el cine mola más porque permite jugar con los planos y contraplanos y pueden advertirse en detalle las expresiones de los protagonistas...
Aunque ya sabemos cómo son Bergman y Nykvist, que se emocionan tanto con los primeros planos que a veces al espectador inquieto le entran ganas de gritar "¡Abre un poco el encuadre, leñe, que el careto del sueco este ya nos lo sabemos de memoria y nos está entrando curiosidad por saber qué hacen los otros!"
Pero bueno, la verdad es que es un espectáculo muy chulo y muy emotivo, tanto para los amantes del bello canto como para los que normalmente pasan del tema, yo al menos salí de la sala del cine cantando y zascandileando cual Papageno y sus campanillas.
Nota: excelente.
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9:05 a. m.
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1.8.07
Casablanca
(vista por El Nabo)
Vale, todo es muy bonito pero.. no os da la sensación de que el amorío del tal Rick por la dulcita Ilsa al final queda como un liviano y pasajero casquete de verano? Sí vamos, quiero decir que el tío monta una buena artimaña para erigirse fantasía acérrima de las fantasías sexuales más arcanas de la dama -dónde si no en el sexo iba a expresar ese deleite la mujer por su hombre-, pero no obstante la rechaza (y después de jincarla), así que se olvida de ella, lo aparta como un problema menos q tiene en la cabeza (de hecho se desembaraza de todo ello pensando por dos), así que puede q si le dicen q mañana muere sólo ella le venga a la mente pero en ese caso, yo al menos, no se la habría brindado así a su oponente, que parece q con revivir París una vez a las mil ya tiene suficiente. Yo le habría hecho rechazarle y decidir entre los dos, y si aún así Laszlo no se quiere ir solo pues que se joda y que lo maten. No sé, en el amor y en la guerra todo vale, y si amas no luches, no puedes pretender jugar a dos bandas y que te salga bien. Así que a parte de que veo esta película un poco machista por el peloteo q se llevan los dos notas con la mujer, me parece también q el amor q concibe es bastante desarraigado. Es como un esplendor con la hierba, un colocón leve. Por eso siempre nos quedará jachís.. para cuando se termine la broza quiero decir.
Nota: un bien.
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1:23 p. m.
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