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17.11.06

Il Gattopardo

He estado de vacaciones.
Sí, sí, de vacaciones, por Sicilia, en plan relajado, durante 3 horas.
He disfrutado de la luz siciliana, los paisajes dorados y el esplendor de los castillos y mansiones de los lugareños. Y me he comido con los ojos a Claudia Cardinale bailando un vals.

Me he codeado con peces gordos de diferentes collares, desde la aristocracia decadente a la burguesía ascendente. La aristocracia decadente se ve que está podrida desde dentro y sin embargo anda todavía erguida cual macho alfa y tiene el apabullante carisma de Burt Lancaster; y la burguesía ascendente y trepadora está a punto de comerse el mundo, pero anda encorbada, fea, sin clase ni glamour.
Y todo el mundo llevaba trajes bonitos, aunque a Paolo Stoppa el smoking le queda de pena, y el chaquetero Alain Delon no acaba de tener claro cuales son sus colores y su lealtad es más inestable que la del mismísimo Carod-Rovira.
Y el famoso Giussepe Garibaldi va montando revoluciones y todo el mundo está en plan intrigante porque la piramide social se reestructura, pero por si acaso no dejan de pegarse bailes y comilonas.

Aunque me pese reconocerlo, había ratos en que no me enteraba de la misa la mitad.
Hay cineastas que se ponen en plan didáctico y resultan un poco cansinos, pero Luchino Visconti no es de esos: su plan es que si alguien no conoce la historia del siglo XIX, que se joda o que lea un poco antes de ver la peli.

Vamos, que han sido unas vacaciones breves, de "sólo" tres horitas, pero muy bonitas, y muy tranquilas, sin sobresaltos.

Y además sale el Terence Hill.

Nota: notable.
(si viven cerca de Barcelona, yo de ustedes iría a la Filmo a verla en pantalla grande y V.O. aprovechando que ahora es película del mes, porque dudo que haya alguien capaz de verla entera por la tele, pequeñita, doblada y con anuncios, sin quedarse frito)

26.10.05

Quien tiene un amigo tiene un tesoro

¡Esto sí que es un clásico atesorado en el corazón de una generación! Una película inolvidable con un título entrañable que esconde toda una filosofía de vida...

Bueno, vale, quizá si la volviese a ver hoy no me gustaría tanto, pero es que no pienso volverla a ver, porque no quiero que la realidad se interponga entre yo y mis idealizados recuerdos de cuando en Tele-5 salían las mamachichos y daban pelis protagonizadas por esa gran pareja formada por Bud Spencer y Terence Hill, reyes del coscorrón y terror de contrabandistas y malechores en general, los Astérix y Obélix de la nueva era.

Mi abuelo y yo nos apoderábamos del sofá después de comer y nos partíamos de risa como si estuviésemos viendo los Blues Brothers...
Que bonita estampa formábamos: la tierna imagen del yayo y el nieto, la generación X junto a la generación de la República, sonriendo a la par, sus almas unidas por una buena somanta de hostias televisada...
¡Eso sí que era cine familiar y no las chorradas de la Disney!

Vale, quizá los guiones eran un poco cutres y maniqueos, y quizá Bud Spencer no dominaba del todo el Método Stanislavski de Interpretación...
Pero nadie negará su dominio del Método del Parche y el Coscorrón que, por si alguien no ha visto la peli, consiste en lo siguiente:

a) se busca un pirata con parche en el ojo,
b) se le aturde mediante puñetazos en la cabeza,
c) se tensa la goma del parche,
d) se coloca un coco entre el parche y la cabeza,
e) se suelta el parche,
y f) ¡Cloc: Un divertido cocotazo!

Nota: un excelente idealizado y nostálgico.
(y hay un análisis detallado de la obra de estos genios, aquí)