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12.9.06

Clerks 2

(vista por Raccord)

Una comedia romántica con toques de brillante irreverencia. Comparte muchos más rasgos con las películas más pasteleras de Kevin Smith que con las de sus inicios, pero es entretenida de todos modos y los fans la disfrutarán muchísimo.

Kevin Smith parece haber abandonado sólo en parte el cine gamberro e iconoclasta de su juventud y haberse adentrado en terrenos más maduros, pero sin hacer gala de mucha imaginación. La trama principal habla de un triángulo amoroso y sobre unos amigos que se separan. Qué demonios… es una película sobre temas tan cursis y trillados como el poder de la amistad y el amor verdadero. Kevin no tiene nada nuevo que aportar en esos aspectos y la película como tal se hace predecible y azucarada. Rosario Dawson sobreactúa toda la película y Brian O’Halloran, el protagonista, tiene un papel absolutamente pasivo y tedioso.

El estilo visual de Smith siempre se ha caracterizado por ser muy plano, y en Clerks II lo demuestra de nuevo: hay encuadres más elaborados, muchos más travellings y hasta algunas tomas con grúa, pero da la sensación de ser un aspecto poco cuidado y su dirección no tiene mucha personalidad. En cambio, donde siempre ha destacado es en las delirantes diálogos marca de la casa, de los que en Clerks II hay algunos de los mejores ejemplos de la carrera del realizador de New Jersey, combinados con otros que no lo son tanto.

Es cuando entran en acción los maravillos secundarios, con los imprescindibles Jay y Bob el Silencioso, donde Clerks es realmente divertida. Las conversaciones acerca de El Señor de los Anillos o los Transformers se mezclan con la Biblia o discusiones descacharrantes a gritos sobre los insultos racistas. Aunque lo que más me divirtió fue el maravilloso clímax, con borrachera y sexo entre especies incluído.

Nota: 6 sobre 10
Veces que miré la hora: 2

-por Raccord

19.6.06

Pi

(vista por Raccord)

Drógate, coje tu libro de Matemáticas de 4º de la ESO y ponte a leer las curiosidades del final de cada tema; probablemente te harás una idea de lo que es esta película. Auténticamente desquiciante y vacía de sentido. Y de profundidad matemática nula.

Tenemos a un protagonista que es matemático y parece que un poco autista. Vive obsesionado con los números e intenta buscar algo que relacione a cosas tan dispares como a Pi (el número 3,14…) con la Bolsa, y un supuesto código mágico escrito en la Biblia conocido como en la (o el) Torah. ¿Qué es lo que une a todas esas cosas? Ni el mismo director lo sabe y probablemente le importe muy poco… Simplemente asistimos a como el personaje se desespera y se automedica porque sospecha que ha encontrado su “santo grial” de las matemáticas, pero que sólo se le ha revelado durante un instante antes de que petara su ordenador. Una serie de personajes de su entorno intentan sonsacarle su supuesto descubrimiento, por lo que la espiral paranoico-suicida se acentúa… y acaba con un final previsible desde el minuto diez de película.

En serio, muy mala. Pero como es bastante original, cortita, tampoco especialmente pretenciosa, y la banda sonora es la del programa de Punset, por lo menos se salva del cero. Se notan ya algunos de los rasgos definitorios del estilo del director, como los agobiantes primeros planos o las secuencias de completo delirio narcótico, pero están muy mal aprovechados en una historia tan pobre. Menos mal que Aronofsky acabó mejorando y haciendo Réquiem por un Sueño.

Nota: 2,5 sobre 10
Veces que miré la hora: 9 en 80 minutos. Récord.

-por Raccord