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24.11.07

On és el Sol, Cucafera?

Una niña se despierta de buena mañana y está todo a oscuras. Alguna bruja está usando su falda para eclipsar el astro rey. Menudo pedazo de culo que debe tener la bruja. Seguro que vuela en airbus en lugar de montada en una escoba. La niña y el alcalde del pueblo se montan encima de un inmenso reptil y se van volando a solucionar el problema.
Ojo, que esto no es una película, de momento es sólo un libro. Y encima es un libro para niños. Pero es un libro para niños con la garantía Listo Entertainment. De manera que usted puede a) comprarlo en cualquier librería de Cataluña o Valencia, b) regalarlo a cualquier retoño o sobrinito o vecinito y c) si luego resulta que al niño no le gusta, la garantía Listo Entertainment implica que puede avisarme usted a mí y yo personalmente voy a darle una colleja al chaval.

Lo ha escrito Cinta Arasa, lo ha ilustrado Cristina Girol, lo ha publicado Aeditors y yo mismo les he montado un humilde videoclip promocional con una canción del Mastretta.

10.10.07

Un puente hacia Terabitia

(vista por El Nabo)

Esta película es… terriblemente oscura y funesta. De verdad q mi colega y yo alucinamos con lo que nos pudo deparar el metraje porque, pensar encima que es para niños lo hace todo mucho más impactante. Una apología a la enajenación mental, sí señores, eso es lo que es. Va de una niña forastera q llega a una residencia nueva después de haber padecido problemas de inserción escolar en su anterior etapa. Al principio todos desprecian su amistad, pero hay un niño del que, sintomáticamente, se empeña por hacerse amiga y consigue granjear tal amistad mediante sobornos y otras lides. El caso es que poco a poco, ella va introduciendo al retraido chaval (ya que parece no tener demasiados amigos en el cole a excepción de su propia hermana pequeña) en un mundo dantesco ajeno a la percepción de la realidad que atrapa al niño casi inmediatamente hasta llevarlo al punto fatídico de no poder asumir la muerte, de no aceptar las cosas como son. Hay en ella incluso un debate religioso q pone de manifiesto las carencias del cristianismo como sustento existencial en los tiempos q corren. Y un escueto romance entre maestra y alumno llevado a cabo con sonada indiscreción. La trama concluye con la psicótica enfermedad transmitiéndose generacionalmente en un burdo intento por plasmar la superación personal ante una insalvable adversidad, donde el puente sustituye a la cuerda colgante, y la hermanita a la amante, haciéndola partícipe, de una forma claramente incestuosa, de ese juego reservado en principio para los dos jóvenes.
O sea, demasiada traya embutida toda junta para q se la trague un alegre retoño. Como aquella macabra canción q hablaba de la tortura sufrida por los caracoles desde su captura a su degustación y de la cual sólo tengo marcados en mi memoria unos breves versos:

“Si alguno se escapa fuera de sus redes
se aparta y se seca junto a las paredes.”

“Los echan a la sartén
los caracoles se fríen
y mientras están llorando
todos los niños se rien.”

“Caracol caracol saca los cuernos al sol.”

Pues imaginaos esto en un rock & roll.

-por El Nabo

10.9.07

El laberinto del fauno

Esta peli me dolió en el alma, recordándome que la vida es un proceso de decadencia física y que nuestra futil existencia en este valle de lágrimas es triste y fugaz.

La trama es lo de menos: Guillermo del Toro intenta mezclar cine serio con cine de fantasía, pero más que mezclar parece que haga zapping.
Las escenas de fantasía van sobre una niña eternamente boquiabierta que se pasea de aquí para allí admirando los efectos especiales... podría decirse que es un homenaje al mítico Laberinto del David Bowie y los teleñecos, pero también podría decirse que Guillermo Torero se limita a copiar un poquito de aquí y de allí con la seguridad de que, si salen hadas, princesitas, pruebas absurdas y monstruos raros, el público palomitero ya se pensará que esto es un prodigio de la imaginación.
Y las escenas serias también son un poco tontorronas, con un Sergi López que se supone que es un pez gordo fascista pero que se porta como si fuese el malo de una película de James Bond y provoca las iras de un sector cafre del público que considera maniqueo y felipista el insinuar que el ejército de Francisco Franco era un ejército psicópata y genocida que se sublevaba contra un gobierno elegido legítimamente.
Y para que no parezca que esto es cine infantil para todas las edades, se añaden unas gotas de gore a lo CSI, con primeros planos de balazos y de navajazos cosidos sin anestesia.

Pero a mí lo que me inquieta (y lo que me duele en el alma, recordándome que la vida es un proceso de decadencia física y que nuestra futil existencia en este valle de lágrimas es triste y fugaz) es pensar que es la primera vez que veo a Maribel Verdú en una película en la que no enseña las tetas.

El tiempo lo destruye todo.

Nota: un sufi.

4.6.07

Teletubbies

Los integristas romancatólicos se incomodan con esta serie porque sale un bicho que se llama Tinki Winki que les parece que promueve la homosexualidad. No es que vaya por ahí diciendo "niños, amaros los unos a los otros, pasad de las niñas que son unas cursis", es sólo que a) es de color lila, b) lleva un triángulo en la cabeza (el símbolo que usaban los nazis para identificar a los gays, igual que usaban una estrellita para los judíos) y c) en ocasiones lleva bolso.
(Nota: esto no es un chiste, lo dice la prensa)
Yo sólo puedo añadir que, a pesar de que corretea por los prados en pelotas, Tinki Winki no parece tener pilila, lo que eleva a una dimensión platónica cualesquiera que sean sus impulsos sexuales.

Lo que sí que me preocupa un poco es que esta teleserie parece destinada a fomentar la teleadicción de los humanos a unas edades todavía más tempranas de lo que estábamos acostumbrados, hipnotizando los bebés y preparándoles para una vida de telebasura desde la cuna.
Los dibujos animados de toda la vida ya buscaban atrapar a los niños antes de que estos fuesen capaces de entender las sutilezas y las trampas del lenguaje audiovisual, pero esque estos peluches paracen ir un paso más allá y atacan con sus rayos catódicos a los niños antes de que sean capaces de distinguir entre pipí y popó.
Quizá esto es algo terrible que formará una generación de gilipollas teletubizados, o quizá será algo muy positivo ya que entrena a futuros oficinistas grises que al fin y al cabo repartirán su vida entre las horas que pasen frente el monitor del PC y las horas de ocio pasivo frente al televisor.
Supongo que los expertos en desarrollo cognitivo analizarán esto un poquito cuando terminen de estudiar la posibilidad de que los niños se vuelvan maricones al ver un monigote peluche lila con un triángulo en la cabeza y un bolsito en la mano.

De momento, la única certeza es que los Teletubbies parecen proporcionar momentos de gran felicidad y risas tanto a a) niños muy muy pequeños, como a b) adultos muy muy borrachos.