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15.5.06

La balada de Cable Hogue

Los trabajadores autónomos de hoy en día siempre se están quejando de los duro que es ser tu propio jefe hoy en el siglo XXI... Bah, lo que tendrían que hacer es ver esta película y aprender de las aventuras y desventuras de Cable Hogue, el más patán de todos los emprendedores del lejano Oeste y el único hombre capaz de 1) encontrar agua en el desierto y 2) dejarse atropellar incluso antes de que se invente el asfalto.

Sam Peckinpah debía ir bien follado por esa época, porque filmó una perla que es a) mucho menos violenta, b) mucho más amable y c) mucho más divertida de lo que nos tenía acostumbrados con sus rollos apocalípticos y desesperanzados de venganzas sin sentido del humor.
No es tan famosa como la del Wild Bunch o la de Pat Garrett & Billy the Kid, pero qué más da, el mismo Sam consideraba que ésta era su mejor obra, y la verdad es que es un gustazo de cabo a rabo.

Y sale un predicador calenturiento que evangeliza a su manera: "Did it ever occur to you how wise and bountiful God was to put breasts on a woman? Just the right number in just the right places..." y también sale una rubita muy mona (Stella Stevens) cuyos escotes ilustran a la perfección las palabras del cura, bendita sea.

Nota: excelente.
(y les dejo con un videoclip de Marvin Gaye reencarnado en tres jilipollas adictos a los videojuegos)

9.10.05

Pat Garrett & Billy The Kid

Nos hacemos viejos a un ritmo tan acelerado que hay días en que noto que me pitan los oidos.
Y lo peor es que envejecer parece que no sólo es un proceso de decadencia física sino tambien moral: nuestros valores y prioridades vitales cambian (normalmente a peor) y pasamos cada vez menos horas con los amigos y más horas currando.

Esto debe ser especialmente frustrante si tu curro es como el de Pat Garrett, que consiste básicamente en encarcelar y/o ejecutar a sus viejos amigos, y el pobre tiene que pasarse la peli cargándose a los que fueron sus compañeros de fechorías de juventud... pero el tío lo lleva bien, pocos cheriffs más chulos que él he visto en mi vida.
Aunque bueno, en realidad todos los pistoleros de Sam Peckinpah son más duros que los croasans del Mercadona:

Todos y cada uno de ellos son flemáticos machos alfa capaces de beber whisky sin hielo ni cocacola.
Hablan poco y sin acalorarse.
A penas ríen ni lloran.
Su máxima expresividad consiste en poner caras de asco o ofrecer irónicas sonrisas de complicidad a sus enemigos.
A menudo están matando a tiros a sus coleguillas de toda la vida y sin embargo lo hacen a desgana, sin pasión alguna, ajusticiando con honor y virilidad pero con menos entusiasmo que un funcionario administrativo grapando un formulario.

Vamos, que el espectador se acabaría aburriendo si no fuese a) porque los tipos tan duros fascinan de tan hijoputas que son, b) porque en cada fotograma de esta peli hay más belleza plástica que en una docena de galerías de arte contemporaneo y c) porque sale el Bob Dylan, que es un puto crack y además pone la música (lo del knock knock knockin' on heaven's door).

Y yo de ustedes no intentaría verla en la tele, mejor aprovechen que es la peli del mes en la Filmo para verla en pantalla grande que mola mucho más y da menos sueño.

Nota: notable.